Por Alejandro Cedillo

Un nuevo equipo de expedicionarios inició la búsqueda de dos barcos que se perdieron durante una expedición en 1845. Las naves tenían como misión encontrar el Pasaje Noroeste entre los océanos Atlántico y Pacífico.
Los barcos británicos HMS Erebus y HMS Terror quedaron atrapados en el hielo ártico cuando Sir John Franklin, a cargo de la misión, intentaba trazar la carta de navegación de la legendaria ruta. A partir del naufragio de la expedición en el s. XIX el naufragio de la expedición se ha convertido en la leyenda favorita de los marineros canadienses.
Aunque su destino exacto sigue siendo un misterio, Franklin y su tripulación de 128 personas murieron. Desde 1845 al menos ha habido una veintena de expediciones en búsqueda de las naves o sus restos.
Jim Prentice, ministro de Medio Ambiente de Canadá, dijo estar seguro de que cada historiador, arqueólogo y narrador estará tan emocionado como él con esta misión que parece sacada de una película de Indiana Jones.
La expedición está a cargo del arqueólogo marino Robert Grenier y se prolongará hasta el 2010, en caso de ser necesario.
¿Qué pasó con la flota de Sir John Franklin?
Existen varias teorías acerca de lo que les sucedió a Franklin y sus hombres. Franklin era del tipo de oficiales imperiales que creían que la naturaleza podía ser sometida por la civilización, por lo que entre el equipo de la expedición llevaba una vajilla de plata y jarras de cristal. Es posible que las limitaciones impuestas por este equipaje supusieran una cantidad insuficiente de material verdaderamente imprescindible. Esto, unido a la falta de interés o a la incapacidad para aprender las técnicas de supervivencia de los nativos inuit podría haber desencadenado el desastre.
Por otra parte, sus barcos se quedaron atrapados en el hielo durante dos inviernos, mucho más tiempo del que ellos habían previsto. También se ha sugerido la posibilidad de que la expedición falleciera por un envenenamiento por el plomo que podrían haber ingerido con la comida enlatada. En aquella época este tipo de latas iban selladas con este metal. En los esqueletos y muestras de tejidos blandos de los exploradores se encontraron evidencias a favor de esta hipótesis.
Sin embargo, según las descripciones aportadas por los inuit, la causa más probable de la muerte de los expedicionarios fue el escorbuto.





